La obra de Akira Toriyama en el mundo de los doujinshi - Introducción

Aunque, en cierto modo y de manera general, en occidente se usa la palabra “doujinshi”  (同人) casi como sinónimo de fan-manga, manga creado por fans, en realidad hace referencia a cualquier tipo de publicación en general realizada fuera del ámbito editorial profesional. El término procede de doujin (grupo de personas con intereses comunes) y shi (publicación o revista). Es decir, un doujinshi es una obra impresa autopublicada de forma independiente, cuyo equivalente occidental más cercano sería el fanzine.

Así, un fan-manga si, sería un doujinshi, pero un manga original de autoría propia autopublicado por una persona fuera del ámbito editorial profesional también lo sería. De hecho un fan-manga puede ser publicado por una gran editorial en según que casos. Como ejemplo de esto tenemos a la revista española de videojuegos Hobby Consolas, que en los 90 convocaba su "Concurso de Mangas & Videogames", donde diversos fans enviaban sus cómics, que solían ser fan-mangas basados en cosas como Street Fighter, Tomb Raider e incluso Dragon Ball, entre otros. Después la editorial Hobby Press publicaba los mejores fan-mangas a través de la mencionada Hobby Consolas.

Además, cabe mencionar que el término no hace referencia solo a los mangas, si no a todo tipo de publicación impresa: novelas, revistas sobre alguna temática concreta, cuentos ilustrados, art-books… Pero a nosotros lo que nos interesa en este artículo es la vertiente fan-manga del fenómeno doujinshi.

Porque es que existen infinidad de fan-mangas basados en las obras de Toriyama, sobre todo en sus dos más grandes trabajos: Dragon Ball y Dragon Quest. Montones de mangas realizados por fans con historias nuevas, con “what ifs…”, con secuelas, precuelas, intercuelas… Y de todas las temáticas: romance, aventuras, humorísticas, parodias… Y ni que decir tiene que existen riadas y riadas de fan-mangas de temática hentai basados en Dragon Ball y Dragon Quest. En España por ejemplo existe el muy famoso Dragon Fall, un manga autopublicado que parodiaba a Dragon Ball, y que podría ser considerado un doujinshi, sobre todo en sus primeros compases.

Los doujinshi basados en la obra de Toriyama son innumerables y difícilmente abarcables en un único artículo, así que esta vez nos vamos a centrar  en algo muy curioso. ¿Y si os dijera que Akira Toriyama también realizó fan-mangas y participó en un doujinshi? ¿Y si os comentara que algunos de los actuales mangakas oficiales de la franquicia de Dragon Ball proceden de la esfera del mundillo doujinshi?

Si sois fans acérrimos del sensei Toriyama seguramente conozcáis dos de sus primeras obras, tales como Awawa World y Misterious Rain Jack. No es ningún secreto que la primera era una parodia de Superman y de las películas de samuráis que tanto parecían gustarle al maestro. Por su parte Misterious Rain Jack era a su vez una parodia de "Harry el sucio" y Star Wars, esta última una saga de la cual Toriyama fue un gran fan confeso. Ambas nos muestran al Toriyama fan en todo su esplendor, al Toriyama que muestra sus referentes sin pudor. Se podría decir que son los fan-mangas de Toriyama en cierto modo. Peeeero, estas obras no eran doujinshis, Toriyama no las autoeditó ni publicó. Ambas obras fueron enviadas a sendos concursos de manga y posteriormente publicadas en algunos números de Bird Land Press, es decir fueron publicadas por su club de fans cuando Tori ya era un mangaka profesional. Incluso Mysterious Rain Jack fue publicada en un número de Weekly Shonen Jump en 1982.



Pero como hemos comentado arriba Toriyama también participó en un doujinshi. En 1989 Toriyama participa, junto a otros artistas, en la antología doujinshi “Nekojyujisha y sus amigos”, de la mangaka Nekojyujisha. Al parecer, según comenta la propia Nekojyujisha en esta publicación, ella y Nachi Mikami, la mujer de Toriyama, eran “amigas telefónicas”. Según se dice Nachi era muy activa en el club de manga de la Universidad de la Prefectura de Aichi y más tarde debutó con Hakusensha. Ella y Neko eran de la zona de Iida, en Nagano, así que es muy posible que su gusto por el manga las hubiera unido y fueran buenas amigas. Y claro, seguramente fue así, a través de Nachi, como se consiguió la participación del sensei para este ejemplar. 

Para la ocasión nuestro Akira realizó un one-shot manga original llamado Rocky, protagonizado por el personaje que da título a la historia, Rokutarô Hatanaka, alias “Rocky”. Se trata de un hombre japonés con alma de persona inglesa, convencido de que en otra vida él era inglés, tanto que se burla de los japoneses y hasta su coche es inglés, un Super Seven británico de Lotus. Pero justo cuando se dispone a partir hacia su “ciudad natal”, Inglaterra, en su coche, se estrella contra un camión japonés de la marca Isuzu y acaba en el hospital. Este manga consta tan solo de cuatro páginas y tiene el mismo tono humorístico que desprenden muchas de las historias de Tori.


El mundo doujinshi está muy arraigado y normalizado en Japón y goza de gran popularidad, tanta que hasta tiene sus propios eventos y festivales exclusivos, como el Comiket (Comic Market), donde se exhiben y venden sin pudor todo tipo de fan-mangas y fan-arts basados en obras ficticias, desde manganimes hasta videojuegos, entre otras. Como veis da la sensación de que allí el tema del copyright no es muy severo, al menos no con el mundillo doujinshi y que las editoriales y empresas oficiales hacen la vista gorda y dan bastante manga ancha en este sentido. De hecho hasta parece que las editoriales usan el entorno doujinshi como cantera de talentos, para hallar nuevos mangakas. Es así como el artista Dragon Garow LEE llegó a trabajar para Shueisha, realizando un manga oficial de Dragon Ball, el isekai “Aquella vez que me reencarné en Yamcha”. Antes de eso Garow LEE era un artista fan-manga que había realizado obras basadas en Dragon Ball y Dragon Quest, tales como Dragon Ball Sai, Super Vegeta Den, DB X Saitama (crossover de Dragon Ball y One Punch Man),  Collabo Dragon (crossover entre Dragon Ball y Dragon Quest) entre otros. En el staff de Shueisha lo conocían y contaron con él cuando se les ocurrió la idea de hacer la historia de la reencarnación en Yamcha.


Otra artista que procede de la “cantera doujinshi” es Ooishi Naho, creadora de Dragon Ball SD. Antes de entrar a trabajar en Shueisha, Naho se hacía llamar Gichi. Bajo este seudónimo y junto a su equipo de trabajo denominado Power Level 69, publicaron varios doujinshis humorísticos y paródicos sobre Dragon Ball, los llamados Dragon Ball Fan Book. Con tema “dragonbolero” también publicaron varios doujinshis de temática yaoi muy subiditos de tono.


Y finalizamos esta introducción al mundillo “doujinshi” relacionado con la obra de Toriyama hablando de Toyble. Este exfan-artista se sumó a la fiebre del fenómeno “Dragon Ball AF” poniendo su granito de arena con un fan-manga del mismo título, que se empezó a publicar a principios de los 2000, como bien os explicará con más detalle el amigo Edu en este mismo número. Toyble también fue responsable del fan-manga DB Zero, que contaba una historia del pasado centrada en el planeta Vegeta y en la infancia de saiyanos como Raditz o del propio príncipe de esta raza guerrera. Años más tarde Toyble pasaría a llamarse Toyotaro y a trabajar profesionalmente para Shueisha, dibujando mangas sobre la franquicia Dragon Ball y llegando a convertirse en el mangaka responsable de la continuación canónica de la obra cumbre de Toriyama; el manga de Dragon Ball Super, donde trabajó mano a mano con el mismísimo sensei Tori.


Algo que siempre me ha escamado sobre este tema es el hecho de que tanto Toyotaro como Ooishi Naho tuvieron que hacer desaparecer su faceta de fan-artistas de todas partes cuando comenzaron a trabajar profesionalmente. Ambos eliminaron todo rastro de su trabajo doujinshi en internet, Toyotaro eliminó el blog donde publicaba su Dragon Ball AF y sus trabajos fan-art. Y ambos tuvieron que dejar de usar sus seudónimos como autores de doujinshis. Como si su pasado de fan-artistas fuera una mancha negra en su historial. Entiendo y veo normal que una editorial no quiera publicar a los cuatro vientos que tiene en nómina a mangakas que antes realizaban y vendían doujinshi basados en sus IPs, sin ningún permiso. Si, lo entiendo. Pero no deja de ser chocante y contradictorio que a la vez esas editoriales hagan la vista gorda al fenómeno doujinshi y hasta le saquen provecho usándolo como cantera. Porque en este momento la franquicia de Dragon Ball le debe muchísimo al mundillo fan-art, el mundillo doujinshi ahora está íntimamente ligado a la oficialidad de la obra, y son parte fundamental de la historia la una de la otra. Y, por ejemplo, me gustaría ver algún día un art-book oficial sobre la trayectoria de Toyotaro que recoja tanto sus ilustraciones como mangaka profesional como las que realizó cuando aún era Toyble.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Universo audiovisual Marvel - Parte I: Los Vengadores

Universo The Conjuring - Cronología